Hacia el

entendimiento de la Biblia

4ta Parte

Libros de enseñanzas

Obispo Alejandro Mileant

Traducido por Kira Koldomasow de Baumgarten/ Débora Bettendorff

 


Contenido: Informaciones previas. Los libros de Job, Salterio, Parábolas de Salomón, Eclesiastés, el Cantar de los Cantares, las Sabidurías de Salomón, los libros de Jesús, hijo de Sira. Instrucciones selectas.


 

"Porque el Señor concede la sabiduría y

de su boca brotan el saber y la prudencia" (Prov. 2:6).

En la Biblia hay libros de contenido moral y aleccionador, a los que se acostumbra llamar "sapienciales" (didácticos o poéticos). En comparación con los libros de Moisés que contienen mandatos divinos, directos y obligatorios, los libros didácticos están escritos con el fin de predisponer y alentar al hombre a un modo de vivir piadoso. Enseñan al hombre a construir su vida de tal modo que sea bendecida por Dios y para que le traigan prosperidad y paz espiritual. En este grupo entran los Libros de Job, Salterio, las parábolas de Salomón, Eclesiastés, el Cantar de los Cantares, las Sabidurías de Salomón, y las Sabidurías de Jesús, hijo de Sira.

Según su forma, la mayoría de los libros sapienciales del Antiguo Testamento, son creaciones poéticas, escritas originalmente en hebreo y en verso. La particularidad de la versificación hebrea se manifiesta en las traducciones a otras lenguas, es evidente aún su paralelismo poético. Consiste en que la idea del escritor no se expresa inmediatamente en una oración, sino en varias, mayormente en dos, las que descubren la idea mediante la comparación, contraposición o argumentación. Es el así llamado paralelismo sinonímico antitético y sintético. En calidad de ejemplos de distintos paralelismos versificadores se pueden citar los siguientes pasajes del Salterio:

"Cuando Israel salió de Egipto, la familia de Jacob de un pueblo bárbaro, Judá se convirtió en su santuario, Israel en su dominio" (Paralelismo sinonímico, Salmo 114:1-2).

"Unos confían en los carros, otros en los caballos, nosotros confiamos en el nombre del Señor, nuestro Dios. Ellos tambalean y caen, nosotros nos mantenemos en pie" (Paralelismo antitético, Salmo 20:8-9).

"La ley del Señor es perfecta; da consuelo al hombre; el mandato es verdadero; da sabiduría al ignorante; los preceptos del Señor son rectos; dan alegría al corazón; el mandamiento del Señor es claro; da luz a los ojos. El temor del Señor es puro; permanece para siempre; los juicios del Señor son verdad; todos justos por igual" (Paralelismo sintético. Salmo 19:8-10).

Entre los hebreos los libros sapienciales, con algunos históricos (Ruth, Esther, Esdras, Nehemías, 1º y 2º Paralipómenos, y con los libros proféticos (El llanto de Jeremías, libro de Daniel) se conocen con el nombre de Quet-tubin (en hebreo Hagiógrafos), es decir "escrituras sagradas."

 

El libro de Job

Este libro recibió su nombre de su personaje principal - Job. Job vivió en los tiempos patriarcales, mucho tiempo antes de Moisés, no lejos de la Tierra Santa. El fue un hombre muy rico, prolífico y muy feliz. Pero la riqueza no lo enorgullecía y no lo transformó en egoísta, al contrario, todos los que lo conocían lo querían por su bondad, sabiduría y compasión hacia los pobres. Muchos acudían a él para recibir consejos y consideraban un honor visitarlo.

El diablo envidiaba la vida virtuosa de Job y quiso vengarse. Dios, con el fin de descubrir ante todos la gran paciencia y virtud de Job no se opuso a que el diablo le causara pena. Y el diablo, en el transcurso de un tiempo muy breve lo cubrió de desgracias. Job perdió todo lo que tenía - familia, gran riqueza, inclusive la salud. Al enfermarse de lepra, no pudo permanecer en la compañía de gente sana y tuvo que instalarse lejos del límite de su ciudad. Aquí lo visitaban sus amigos. Job desahogaba su pena tratando de encontrar la explicación a sus desgracias. Nadie pudo ayudarlo o calmarlo. No obstante, Job estaba lejos de quejarse de Dios. Sufriendo física y moralmente sorprendía a sus amigos con su paciencia ilimitada cuando decía: "Desnudo salí del vientre de mi madre, y desnudo regresé allí. El Señor me lo dio, el Señor me lo quito. ¡Bendito sea el nombre del Señor! ... Si aceptamos de Dios el bien ¿no vamos a aceptar también el mal? (Job 1:21, 2:10).

Los sufrimientos de Job continuaron probablemente alrededor de un año. Dios les mostró a todos la gran fe de Job, se decidió a avergonzar al diablo y le devolvió a Job lo que el diablo le quitó. Milagrosamente Job se curó de la incurable lepra, rápidamente se enriqueció de nuevo y formó una familia nueva. Después de esto Job vivió muchos años, disfrutando de un amor y estima aún mayores. Murió a la edad de ciento cuarenta años, viendo a los descendientes de la cuarta generación.

La vida de Job transcurrió en el país de Uz, el que, se supone, se encontraba al oriente del Jordán y al sur de Damasco, en el antiguo Basán. Este país recibió su nombre de Uz, hijo de Aram descendiente de Sem (Gn. 10:22-23). Job era arameo, y sus amigos mencionados en el libro, idumeos, y eran también descendientes de Abraham.

Se supone que el mismo Job ha sido el escritor originario del libro de Job, cuya intención ha expresado en el versículo 23 y 24 del capítulo 19. El contenido mismo del libro dice que solamente podía haberlo escrito una persona local, el copartícipe de los sucesos descriptos. Este relato originario ha sido reelaborado luego en un poema artístico por un escritor inspirado por Dios de descendencia hebrea. De otro modo no pudo haber entrado en la lista de los libros sagrados. El libro de Job está escrito en un idioma hebreo puro. Más tarde los hebreos encontraron la anotación original acerca de Job, durante la conquista de Basán y la transcribieron en la compilación como "El Libro del Justo" mencionado en el Libro de Josué (10:13). Probablemente el rey Salomón lo llevó a su estado actual, porque en el Libro de Job hay muchas semejanzas con otros libros de Salomón - los "Proverbios" y el "Eclesiastés."

A Job se lo menciona en algunos libros de las Escrituras Sagradas como a un gran justiciero. Así, por ejemplo, en el libro del profeta Ezequiel ponen a Job a la altura del patriarca Noé y del profeta Daniel (Ez. 14:14-20). El apóstol Santiago menciona a Job en calidad de ejemplo de paciencia: "No en vano proclamamos dichosos a los que han dado ejemplo de paciencia. En concreto han oído hablar de la paciencia de Job y conocieron el desenlace al que le condujo el Señor, porque el Señor es compasivo y misericordioso" (Sant. 5:11).

El objeto del Libro de Job es demostrar que la felicidad terrenal no siempre corresponde a la vida piadosa del hombre. A veces las desgracias están mandadas a los piadosos para su mayor confirmación en la bondad, para vergüenza de las provocaciones del diablo y glorificación de la verdad divina. En una palabra, los libros de Job tocan un tema profundo, difícilmente comprensible entre la beatitud y el premio, maldad y castigo. Además, el libro de Job posee muy altos valores literarios.

Durante su enfermedad Job hizo una predicción importante sobre el Salvador y acerca de la resurrección de los muertos: "Pero yo se que mi defensor vive, y que él, al final, triunfará sobre el polvo; y cuando mi piel recubra estas llagas, en mi propia carne contemplaré a Dios. Yo mismo lo contemplaré, mis ojos lo verán ya no como un extraño; entonces reposará mi espíritu" (19:25-27).

 

El Salterio

Sin exageración, se puede decir que para un cristiano el Salterio resulta ser el libro más precioso del Antiguo Testamento. Es el libro de oraciones para todas las ocasiones, en la tristeza, en el sentimiento de desesperanza o enfermedad, en las desgracias, en las lágrimas de contrición, en la alegría después del consuelo obtenido, en la necesidad de agradecimiento y para elevar la alabanza pura al Creador. San Ambrosio de Milán escribe: "De todas las escrituras emana el bienestar divino, pero en la dulce canción de los Salmos lo hace preferentemente."

El Salterio recibió su nombre de la palabra griega "psalos," lo que significa tañir las cuerdas, tocar. El rey David fue el primero que empezó a acompañar las oraciones inspiradas por Dios tocando en un instrumento musical que se llamaba "psaltírion," parecido a un arpa. Para los hebreos el libro de los Salmos se llama Tehillim, lo que significa "alabanza."

El Salterio fue compuesto a lo largo de 8 siglos - desde Moisés (1500 a.C.) hasta Esdras-Nehemías (400 a.C.), y contiene 150 Salmos. El rey David dio comienzo a este libro componiendo la mayor cantidad de salmos (más de 80). Ademas de sus salmos el libro contiene un salmo de Moisés (90°) - tres de Salomón (72°, 127° y 132°), uno del vidente Asaf y de sus descendientes, uno de Hemán (88°), otro de Etán (89), y de los hijos de Coré - once. Los demás Salmos pertenecen a escritores desconocidos. Los Salmos están compuestos según las reglas de poesía hebrea, y frecuentemente alcanzan una belleza y fuerza asombrosa.

A menudo, al comienzo del Salmo, se encuentran inscripciones que indican su contenido, por ejemplo, "la oración" (salmo implorante), "la alabanza" (salmo de alabanza), "la enseñanza" (salmo instructivo), o el modo de "escritura de mesa," es decir, epigramático. Otras inscripciones indican el modo de interpretación, por ejemplo, el "Salmo" - es decir, con el acompañamiento de un instrumento musical, salterio, "canción" - es decir, interpretación con voz, vocal; otros, "instrumentos de cuerdas," "de ocho cuerdas," o en la Biblia rusa, con alternancia de instrumentos. Sobre algunos salmos están sobrescritas las palabras de las canciones según el modo como tiene que ejecutarse dicho salmo, algo como los "símiles" en los servicios vespertinos y matutinos.

El contenido de los salmos está íntimamente vinculado con la vida del rey David. David nació mil años antes del nacimiento de Jesucristo en Belén y fue el hijo menor de un prolífico y pobre pastor, que se llamaba Jesé. Entronándose en Jerusalén, después de la muerte de Saúl, el rey David fue el rey más destacado que haya gobernado alguna vez a Israel. Reunía muchas cualidades preciosas de un buen rey: el amor hacia su pueblo, justicia, sabiduría, hombría y lo más importante: una fe intensa en Dios. Frecuentemente David mismo presidía las fiestas religiosas, haciendo sacrificios a Dios por el pueblo hebreo y cantando Salmos.

Por su belleza poética y la profundidad del sentimiento religioso, los Salmos de David inspiraban a imitación a muchos compositores de salmos. Por lo cual, aunque muchos de ellos no hayan sido escritos por David, es justo el nombre que se aplica al libro de Salmos: "El Salterio del rey David."

Significado del Salterio en los oficios divinos

En el Salterio hay muchas meditaciones, invocaciones a la propia alma, muchas instrucciones y palabras de consuelo. Por eso no es extraño el amplio uso del Salterio en la oración. Ningún oficio de Dios, desde los tiempos del Antiguo Testamento, prescindía de los salmos. Los Salmos empezaron a usarse durante los sacrificios diarios, los sábados y días de fiesta. David introdujo, mientras se cantaban los salmos, el uso de instrumentos musicales: de cuerda, de viento y de percusión, violas, tímpanos, salterios, címbalos, tubas y otros. Jesucristo rezó con las palabras de los Salmos, por ejemplo, después de la Ultima Cena, "Y después de cantar los himnos, salieron hacia el Monte de los Olivos" (Mt. 26:30). En la Iglesia de los primeros siglos de la cristiandad el Salterio se usaba con frecuencia para la oración imitando a Jesucristo y a los apóstoles (Ef. 5:19, Col. 3:16, 1 Cor. 14:26). En el siglo IV, para comodidad, la lectura del Salterio en los oficios fue dividida en veinte partes "kathismas" (la palabra Kathizo significa en griego estar sentado).

Actualmente el Salterio está cristianizado en el pleno sentido de la palabra. Lo que significa que la Iglesia impone en todas las expresiones un significado cristiano, y el elemento del Antiguo Testamento pasa al plano posterior. Las palabras de los Salmos: "levanta," "resucita Señor," lleva nuestro pensamiento hacia la Resurrección de Cristo, las palabras acerca del cautiverio se entienden en el sentido del cautiverio del pecado. Los nombres de los pueblos enemigos de Israel - en el sentido de enemigos espirituales- y el nombre de Israel - en el sentido de pueblo de la Iglesia; la llamada a la exterminación de los enemigos - como la llamada a la lucha contra las pasiones; la salvación de Egipto y Babilonia - como la salvación en Cristo. He aquí los Salmos que se usan en el oficio religioso:

Los matutinos: Al principio: 20, 21, Hexa-salmo: 3, 38, 63, 88, 103, 143. Previo al Canon: 51. Los salmos de alabanza: 148, 149, 150.

Las horas: Primera: 5, 90, 101. Tercera: 17, 25, 51. Sexta: 54, 55, 91. Novena: 84, 85, 86.

Los vespertinos: El salmo inicial 104, "Dichoso el hombre": 1, "Señor, te llamo": 141, 142, 130, 117, al final del oficio vespertino: 34.

En la liturgia: 103 y 146.

Para ayudar al lector a encontrar los Salmos que responden a su estado oratorio, les ofrecemos aquí la nómina de salmos según su contenido.

El Libro de los Proverbios

El autor principal de los "Proverbios" fue Salomón, hijo de David, que reinó en Israel mil años antes del nacimiento de Cristo. Aunque algunas partes de este Libro han sido escritas por otros autores, puede considerarse a Salomón como el principal autor de los Proverbios, como David del Salterio.

Cuando Salomón, comenzando su reinado, elevó a Dios sus plegarias y sacrificios (ofrendas, que se quemaban), Dios se le apareció en sueños durante la noche, y le dijo: "Pídeme lo que quieras, que yo te lo daré" (1 Re. 3:5) Salomón rezó y pidió a Dios solamente la sabiduría para gobernar al pueblo de Dios. Y le dijo Dios a Salomón: "Ya que me has pedido esto, y no una larga vida, ni riquezas, ni la muerte de tus enemigos, sino sabiduría para gobernar con justicia, te concederé lo que me has pedido. Te doy un corazón sabio y prudente como no ha habido antes de ti ni lo habrá después. Pero además te añado lo que no me has pedido: riquezas y gloria en tal grado, que no habrá en tus días rey alguno como tú" (1Re. 3:11-13). Y en verdad, Salomón se glorificó por su sabiduría de tal modo que la gente de muchos países concurría para escucharlo. Muchas expresiones de Salomón se han incluido en el Libro de Proverbios.

En la Biblia Hebrea el Libro de Proverbios se llama "Mishle Shlomo," y los setenta traductores (la traducción griega de la Biblia del 3er siglo a.C.), Paremia, en la Biblia eslava - "Los Proverbios de Salomón." Los Santos Padres la llaman "Pan Bretos Sofía (the wisdom of all virtue)," la sabiduría de cualquier virtud. El libro de Proverbios está escrito en forma de paralelismo versificado.

El Libro de Proverbios está lleno de recomendaciones prácticas acerca de cómo edificar la vida sabiamente en el temor a Dios, en la verdad, la honestidad, el trabajo y la abstención.

Estas instrucciones son sumamente veraces, certeras. Son ricas en imágenes, vivacidad y agudeza de la mente.

Los Libros de Proverbios se tuvieron siempre en gran estima y muchos escritores de otros libros sagrados los mencionaban como ejemplo: "Dios se enfrenta a los soberbios, pero concede su favor a los humildes" (Prov. 3:34 y Sant. 4:6). "Si el hombre recto recibe en la tierra lo que merece, ¡cuánto más el malvado y el pecador!" (Prov. 11:31 y 1 Pedro 4:18). "Hijo mío! No desprecies la corrección del Señor, ni te desalientes cuando él te reprenda; porque el Señor corrige a quien ama, y castiga a quien recibe como hijo" (Prov. 3:11-12 y Heb. 12:5-6).

El libro de los Proverbios dedica mucha atención a la adquisición de la sabiduría y a la descripción de sus ventajas ante todas las riquezas del mundo.

"Feliz el que encuentra sabiduría, el que logra inteligencia, pues es más rentable que la plata, más provechosa que el oro. Es más preciada que las perlas, todas tus joyas no se le comparan. Su mano derecha otorga larga vida, y la izquierda, riquezas y honor. Sus caminos son pura delicia, todos sus senderos son de paz. Es árbol de vida para quienes la retienen, dichosos quienes se aferran a ella (Prov. 3:13-18).

Más adelante, el pensamiento del autor de los Proverbios se transporta hacia las fuentes de la sabiduría, hacia Dios y describe la sabiduría divina con estas inspiradas palabras.

"El Señor me creó al principio de sus tareas, antes de sus obras más antiguas. Fui formada en un pasado lejano, antes de los orígenes de la tierra. Cuando aún no había océanos, fui engendrada, cuando aún no existían los manantiales ricos en agua; antes que las montañas fueran cimentadas, antes que las colinas fui engendrada. No había hecho aún la tierra ni los campos, ni los primeros terrores del obre. Cuando consolidaba los cielos, allí estaba yo, cuando trazaba la bóveda sobre la superficie del océano, cuando condensaba las nubes en lo alto, cuando fijaba las fuentes del océano, cuando señalaba al mar su límite para que las aguas no rebasaran sus orillas, cuando establecía los cimientos de la tierra, a su lado estaba yo, como confidente, día tras día lo alegraba y jugaba sin cesaren su presencia; jugaba con el orbe de la tierra, y mi alegría era estar con los hombres. ... Quien me encuentra, encuentra la vida y alcanza el fervor del Señor" (Prov. 8:22-31; 35, ver también 1:20-33; 9:1-11).

Lo extraordinario es que la sabiduría está representada como una imagen particular como si fuera un ser divino. Semejante imagen de la sabiduría, incomprensible para el hombre del Antiguo Testamento, se aclara en la luz de la enseñanza del Nuevo Testamento, acerca del Hijo de Dios - Jesucristo, El se llama también La Palabra. El, como lo atestigua el evangelista Juan el Teólogo, creó todo: "Al principio ya existía la Palabra. La Palabra estaba junto a Dios y la Palabra era Dios. Ya al principio ella estaba junto a Dios. Todo fue hecho por ella y sin ella no se hizo nada de cuando llegó a existir" (Jn. 1:1-3). El apóstol Pablo directamente llama a Jesús "... que es fuerza y sabiduría de Dios" (1 Cor. 1:24).

De esta manera la enseñanza del Libro de Proverbios acerca de la sabiduría hipostática de Dios preparaba el terreno en el pueblo judío para la fe en un único hijo de Dios.

 

El Libro del Eclesiastés

La palabra griega "Eclesiastés" proviene de Eclesia-Iglesia y significa "predicador de iglesia." En hebreo se la llama "qohélet" (Koheleth), derivado de "Kagal" (kahal) - asamblea. De este modo el libro resulta ser la recopilación de las palabras del predicador eclesiástico.

Como se observa del mismo libro Eclesiastés es un seudónimo con el que se nombró al hijo de David, que reinó en Jerusalén. Esta circunstancia indica a Salomón como el autor del Eclesiastés. A esto corresponde la ulterior descripción de su sabiduría, riqueza, gloria, lujo (ver Ecl. 1:12-18 y 1Reyes 4:29 y siguientes).

Al principal objetivo del libro del Eclesiastés le sirve la representación de la agitación y la vacuidad de todo lo terrenal - trabajo, conocimiento, riqueza, lujo y placeres, sin la fe en Dios y la vida de ultratumba. Los libros enseñan acerca del temor a Dios, conservación de sus mandamientos como condiciones de la felicidad probable en el mundo agitado. Lo valioso es que el autor ofrece esta enseñanza en base a su experiencia, larga y personal y de un análisis profundo. En el libro se siente la gran sabiduría del autor iluminado por la revelación divina.

En los comienzos de sus razonamientos, el Eclesiastés explica en qué consiste propiamente la futilidad de los hechos humanos. La tierra y todo los fenómenos que surgen de ella giran en círculo y de toda su obra nada se agrega ni en la cantidad de materia ni en la cantidad de fuerzas actuantes. La primera aspiración del hombre es el conocer. Por eso el Eclesiastés trató de adquirir conocimientos como ningún otro. Pero como resultado de la adquisición de conocimientos resultó el languidecimiento del espíritu, ya que con los conocimientos no se rellena lo faltante, no se corrige la voluntad pervertida por el pecado. De hecho, con la multiplicación de los conocimientos, se multiplica la tristeza. Otra aspiración - hacia la suficiencia y el goce. Con este fin el Eclesiastés adquiriría riquezas y se entregaría a goces sensuales, pero todo eso resultaba ser fútil porque la acumulación de bienes está acompañada de un trabajo duro y cuidado, y el gozarlos no depende del hombre sino de Dios, en Cuyas manos está la vida misma.

Más adelante el Eclesiastés presenta la futilidad en la esfera de la vida humana. Sin Dios, todas los sucesos de la vida terrenal están limitados por el tiempo y también como en la naturaleza sin alma se representan los ciclos: el nacimiento y la muerte, la alegría y la tristeza, la verdad y la mentira, el amor y el odio. Pero el anhelo del hombre en la vida hacia la verdad, bondad y belleza, están impuestos por el Creador en el espíritu del hombre. De ahí es indudable que El satisfará sus anhelos allí - más allá de la tumba. La satisfacción de estos hechos aquí no tiene esperanzas por los ciclos de las contradicciones, el hombre en la tierra tiene que creer en Dios con humildad y ser sumiso a sus órdenes, tiene que cumplir con esfuerzo sus deberes religiosos y morales y no ser seducido por los bienes engañosos de este mundo. Solamente con este ánimo el hombre obtendrá paz.

De ahí el Eclesiastés saca la conclusión que los objetivos de la vida humana consisten en: educación moral para la vida de ultratumba, donde será decidida la relación entre la suerte de la dignidad moral del hombre.

El Eclesiastés termina sus observaciones con la exposición de la enseñanza acerca de la vida terrena del hombre para la preparación hacia la futura: disfrutando mesuradamente de los bienes terrenales, hay que ocuparse del cumplimiento de las buenas acciones. Para esto Dios creó al hombre.

El tiempo en que se escribió el Eclesiastés se relaciona con los últimos años del reinado de Salomón, cuando él ya había experimentado mucho, entendido mucho, e hizo contrición ante Dios, conociendo la futilidad de los goces físicos. El libro del Eclesiastés está lleno de pensamientos profundos, que el lector no experimentado en la comprensión de lo abstracto, no es capaz de entender y apreciar inmediatamente.

 

Cantar

de los cantares

(Canto de Salomón).

Este libro está escrito por Salomón en los mejores años de su reinado, inmediatamente a la finalización de la construcción del templo. En su forma representa una composición dramática, consistente en diálogos entre el Amado y la Amada.

En su primera lectura puede imaginarse como una canción antigua y lírica: así la interpretan muchos interpretadores libres, no vinculándose con la voz de la Iglesia. Hay que pasar a la lectura de los profetas para ver que en el Antiguo Testamento la imagen del Amado y la Amada se utiliza en el sentido elevado del vínculo de amor entre Dios y los creyentes.

Si este libro entró en el Códice de los libros sagrados judíos lo ha hecho porque las tradiciones del Antiguo Testamento así, de ese modo en el elevado sentido simbólico, lo entendía y prescribía leer en el feriado de Pascuas .

En el Nuevo Testamento el apóstol Pablo usa el mismo símbolo, sin aplicar la forma poética cuando, hablando del amor del esposo hacia la esposa, comparaba con ella el amor de Cristo con la Iglesia (Ef. 5:22-32). Con frecuencia se escucha en los cánticos eclesiásticos el tema del novio y la novia como el símbolo de amor fogoso del alma cristiana hacia el Salvador. Ese mismo arranque de amor del alma hacia Cristo se halla en las escrituras de los cristianos devotos. Es aleccionador comparar el siguiente fragmento del libro "Cantar de los cantares" con una imagen parecida de amor en San Pablo.

"Grábame como sello en tu corazón, como sello en tu brazo; porque el amor es más fuerte que la muerte, la pasión más cruel que el Abismo. Sus llamas son flechas de fuego, intensas llamaradas. Los océanos no podrán apagar el amor, ni los ríos extinguirlo. Quien quiera comprar el amor con todas las riquezas de su casa, sería despreciable" (Cant. 8:6-7).

"¿Quién nos separará del amor de Cristo? ¿El sufrimiento, la angustia, la persecución, el hambre, la desnudez, el peligro, la espada? ... Pero Dios, que nos ama, hará que salgamos victoriosos de todas estas pruebas. Porque estoy seguro de que ni la muerte, ni la vida, ni el ángel, ni otras fuerzas sobrenaturales , ni lo presente, ni lo futuro, ni poderes de cualquier clase, ni lo de arriba, ni lo de abajo, ni cualquier otra criatura podrá separarnos del amor de Dios manifestado en Cristo Jesús, Señor Nuestro" (Rom. 8:35-39, también 1 Cor cap. 13).

 

El libro de la Sabiduría

(de Salomón).

Este libro se refiere a la Sabiduría Divina. Está escrito bajo la influencia del libro de Proverbios de Salomón, por eso lleva su nombre. Sin embargo, el libro de la "Sabiduría" apareció en el mundo muchos siglos después de la muerte de Salomón. Además, está escrito en lengua griega y no aparece en la Biblia hebrea. El autor del libro de la "Sabiduría" tenía conocimiento de las enseñanzas filosóficas y de las costumbres griegas del tercer siglo antes de Cristo. El principal tema del libro es la enseñanza de la religión verdadera y divinamente sincera, como la manifestación de la Sabiduría divina, y la enseñanza de la idolatría pagana como la manifestación de la mente humana errada y pecadora.

El fin principal del libro - mostrar por un lado la Supremacía de la Sabiduría Divina conservada por los judíos en su religión sincerada con Dios - por otro lado, la incongruencia de la idolatría.

El autor del libro de la "Sabiduría" representa al comienzo las creencias contemporáneas y costumbres de los Hebreos, los que, siendo admiradores del Dios verdadero y beatos, padecieron las persecuciones de los paganos (1-3). En los capítulos siguientes habla de la certeza de la compensación a los beatos mártires y del inevitable castigo a los paganos perseguidores, si no acá en la tierra, entonces en la ultratumba - indudablemente. Dios no creó la muerte - dice él - su causa es el pecado del hombre. El hombre está creado para ser imperecedero. Por eso, aunque el piadoso muera, estará en paz y su alma está en la mano de Dios; el sufrimiento y la muerte tienen para él un significado expiatorio. De manera que los sufrimientos atroces y su fin prematuro sirven para afirmarnos en la veracidad de su glorificación inminente.

En conclusión, el autor del libro expone elevadas propiedades y las ventajas de la sabiduría que manda Dios.

 

Libro de la Sabiduría

de Jesús hijo de Sira

(Eclesiástico).

El autor del libro se llama a sí mismo Jesús, hijo de Sira (Jesús Ben Sira), originario de Jerusalén, erudito - coleccionista, versado en la Ley, los Profetas y libros de los Sabios. Fue uno de los últimos representantes de la Magna Sinagoga. Para adquirir conocimientos, viajaba mucho por países extranjeros y sufrió no pocos infortunios y persecuciones. Recopiló sus pensamientos, observaciones y apuntes de viajes, en un libro que concluyó en los tiempos del Sumo Sacerdote Eleazario (287-265 a.C.). Este Eleazario mandó a Alejandría a 72 intérpretes para la traducción a la lengua griega de las Sagradas Escrituras. Entre los enviados se encontraba Jesús, cuyo nombre se encuentra en la lista de traductores de Aristeo .

El libro de Jesús Sira llegó a nosotros en su traducción griega. El original hebreo se consideraba perdido. Hace poco, relativamente, en una revista bíblica apareció la información que se había encontrado el original hebreo de este libro.

En el libro de Jesús se habla de la gran virtud de la Sabiduría proveniente de Dios (1). Después siguen instrucciones acerca de otras virtudes: la paciencia en los sufrimientos y esperanza en Dios (2), el respeto hacia los padres y humildad (3), la ayuda a los pobres y autosuficiencia (4), la relación con la enseñanza (7), la relación con los ricos y fuertes (8), el trato con las mujeres (9), el orgullo, ebriedad, etc. A partir de los capítulos 24 a 33, hay una sección extensa, donde en nombre de la Sabiduría Divina se ofrecen breves consejos sobre cómo permanecer en la beatitud, educar a los hijos y hacer abstención.

En los capítulos 42-43 Jesús glorifica la grandeza Divina, que se refleja con tanta evidencia en la armonía general y racionalidad de la naturaleza. Jesús hijo de Sira concluye su libro con esta oración de agradecimiento:

"Te doy gracias, Rey y Señor, a ti te alabo, oh Dios Salvador mío, doy gracias a tu nombre. Tu fuiste mi protector y mi apoyo, y libraste mi cuerpo de la ruina, del lazo de la lengua venenosa y de los labios que traman la mentira. ... Alabaré tu nombre sin cesar y te daré gracias con cánticos. Y fue escuchada mi plegaria; me salvaste de la ruina y me liberaste del momento difícil. Por eso te daré las gracias y te alabaré, y bendeciré el nombre del Señor" (Capítulo 51).

En el libro de Jesús hijo de Sira, además de consejos útiles y observaciones certeras, se siente el soplo de la Sabiduría Divina, la que constantemente imploraba a Dios. He aquí porqué siempre disfrutaba de una atención y amor intenso de los cristianos ortodoxos.

 

Instrucciones selectas

Sobre los siguientes temas: La Amistad. Arrepentimiento y perdón de las ofensas. Castidad. Conciencia, vergüenza. Consejo. Consejo. Ebriedad. Esperanza en Dios. Familia, educación de los hijos. Humildad y orgullo. La ira, iracundia. Laboriosidad, pereza. Mujer virtuosa. Moderación. La oración. Paciencia, dificultades. Parientes. La sabiduría. Salud y tratamiento. Los sueños. Verbosidad. Verdad, mentira y lisonja.

La Amistad: "Puedes relacionarte con muchos, pero amigos de verdad, uno entre mil" (Eclo. 6.6). Un amigo fiel, es apoyo seguro, el que lo encuentra, encuentra un Tesoro" (Eclo. 6:14). No abandones a un viejo amigo, porque el nuevo no valdrá lo que él" (Eclo. 9:10). "No se conoce al amigo en la prosperidad, ni en la adversidad se oculta el enemigo" (Eclo. 12:8). Ver también: Eclo. 4:9-12; 10:8; Eclo. 7:3; 33:6.

Arrepentimiento y perdón de las ofensas: "Para que supieran que con lo que uno peca, con eso mismo es castigado" (Sab. 11:16). "Si el hombre recibe en la tierra lo que merece, ¡cuánto más el malvado y el pecador!" (Prov. 11:31). "Pues el justo cae siete veces y se levanta, pero los malvados se hunden en la desgracia" (Prov. 24:16).

"No tardes en convertirte a Dios, no lo dejes de un día para otro, porque la ira de Dios estalla de repente, y en el día del castigo serás aniquilado" (Eclo. 5:7). "En todo lo que hagas ten presente tu final, y así nunca pecarás" (Eclo. 7:36).

"No injuries al pecador arrepentido, recuerda que todos somos culpables" (Eclo. 8:5). (Eclo 15:11). "El pecador huye de la corrección y encuentra excusas para hacer lo que le place" (Eclo. 32:17).

"No en la tierra nadie tan recto que haga el bien sin pecar nunca. Tampoco pongas atención a todas las cosas que se dicen, ni hagas caso que se dice, ni hagas caso a tu siervo cuando te maldice, porque bien sabes que tú también has maldecido a otros muchas veces" (Ecl.7:20-22).

Castidad: (en la conservación de la fidelidad matrimonial): "Anillo de oro en hocico de puerco, es la mujer hermosa pero sin inteligencia" (Prov. 11:22).

"Si invocas a la inteligencia y llamas a la prudencia, si la buscas como al dinero y la desentierras como un tesoro, entonces, comprenderás el temor del Señor . ... Te liberará de la mujer extraña, de la desconocida que seduce, que fue infiel al amigo de su juventud y olvidó la alianza de su Dios. Su casa se inclina hacia la muerte y sus sendas hacia las sombras. Los que entren allí no regresan, no alcanzan las sendas de la vida" (Prov. 2:3-22; 5:1-23).

"¿Puede un hombre meter fuego en el pecho sin que se queme su ropa ? ¿Puede un hombre andar sobre las brasas sin que se quemen sus pies? Pues lo mismo el que se acueste con la mujer del prójimo; no quedará sin castigo el que la tocare" (Prov. 6:24-35). "Trampa peligrosa es la boca de la mujer ajena, en ella caerá quien rechaza al Señor. Aparta tus ojos de la mujer hermosa y no te fijes en su belleza ajena. Muchos se extraviaron por la belleza de una mujer, por ella el amor se inflama como el fuego. No te sientes jamás junto a una mujer casada ni bebas vino con ella en los banquetes, no sea que tu corazón se incline por ella, y tu pasión llegue a perderte " (Prov. 22:14; Eclo. 9:8-9).

Conciencia, vergüenza: "Por encima de todo vigila tus intenciones, pues de ellas brota la vida" (Prov. 4:23). "Porque hay una vergüenza que conduce al pecado y hay otra vergüenza que produce honor y gracia" (Eclo. 4:21).

Consejo: "Donde no se consulta, fracasan los planes, pero si hay consejeros, se llevan a efecto" (Prov. 15:22).

Consejo: "Honra al Señor con t0us riqueza, con las primicias de tus ganancias; así tus graneros se colmarán de grano y tus bodegas estarán llenas de vino" (Prov. 3:9-10; 3:27-28). "Hay quien es generoso y se enriquece, hay quien ahorra demasiado y se empobrecen" (Prov. 11:24-26). "Amor y fidelidad expían el pecado, el temor del Señor evita el mal" (Prov. 16:6). "Presta al Señor quien compadece al pobre, él le pagará su buena acción" (Prov. 19:17).

"El agua apagará la llama, la limosna consigue el perdón de los pecados" (Eclo. 3:30). "No rehuyas visitar a los enfermos, porque así te ganarás su afecto" (Eclo. 7:35). "No desprecies al anciano, pues también nosotros nos haremos viejos" (Eclo. 8:6). Ver también: Prov. 21:13; Eclo. 4:1-8; 4:31; 7:33; 18:15; 34:18-19; 38:16.

Ebriedad: "¿De quién lo quejidos? ¿De quién los lamentos? ¿De quien las peleas? ¿De quién los pleitos? ¿De quién las heridas sin motivo? ¿De quién la mirada mal intencionada? De los que se divierten bebiendo vino, los que andan saboreando mezclas. No mires al vino: ¡ Qué rojo está! ¡ Cómo brilla en la copa! ¡Qué suavemente pasa! Al final muere como serpiente, pica como víbora. Tus ojos verán alucinaciones, y de tu interior surgirán incoherencias. Te sentirás como viajero en alta mar, como sentado la punta de un mástil. (Prov. 23:29-34). "Con el vino no te hagas el valiente, porque a muchos ha perdido el vino" (Eclo. 31:25).

Esperanza en Dios: "No dejes que se retiren de ti el amor y la fidelidad; átalas a tu cuello, grábalas en tu corazón; así tendrás aceptación y éxito ante Dios y ante los hombres. Confía en el Señor con todo tu corazón y no te fíes de tu inteligencia. Cuenta con él en todos tus caminos, y él enderezará tus sendas. No te des de sabio, respeta al Señor y evita el mal; será salud para tu cuerpo y medicina para tus huesos" (Prov. 3:5-8). "No te gloríes del día de mañana, pues no sabes lo que un día puede traer" (Prov. 27:1).

"Dos cosas te he pedido, no me las niegues antes de que muera: aleja de mí falsedad y mentira, no me des ni pobreza ni riqueza dame sólo el aliento necesario; no sea que me saciado, te niegue y diga: ¿Quién es Dios? o que siendo pobre me ponga a robar y profane el nombre de mi Dios" (Prov. 30:7-9).

"Como el barro en manos del alfarero que lo moldea según su voluntad, así están los hombres en manos de su hacedor; el dará a cada uno según su justo juicio" (Eclo. 33:13). "La mente del hombre traza su camino, pero Dios dirige sus pasos" (Prov. 16:9). "Ver también: Prov. 16:3; Ecl. 12:14; Eclo. 5:1; 16:13; 20:9.

Familia, educación de los hijos: (Prov. 13:25). "Si instruyes al muchacho en el buen camino, ni de viejo se apartará de él" (Prov. 22:6). "No ahorres la corrección al joven, no morirá porque lo castigues. Corrígelo con dureza, y liberarás su vida del abismo" (Prov. 23:13-14).

Humildad y orgullo: "Puede burlarse de los soberbios, pero concede su favor a los humildes" (Prov. 3:34). "Presagio de ruina es la soberbia, presagio de caída, el orgulloso" (Prov. 16:18). "La soberbia conduce a la ruina, y la humildad al triunfo" (Prov. 18:12). "Cuánto más grande seas, más te debes humillar, y así obtendrás el favor del Señor" (Eclo. 3:17-18). "¿De qué se gloria el que es polvo y ceniza, si ya en vida su vientre es podredumbre? (Eclo 10:9). "El Señor sacó de raíz a los soberbios y plantó en su lugar a los humildes" (Eclo. 10:15). Ver también Eclo. 3:21; 4:7; 13:1; 20:11.

La ira, iracundia: "El necio manifiesta al instante su ira, el prudente disimula la ofensa" (Prov. 12:16). "El hombre sensato refrena su ira, su honor está en olvidar las ofensas" (Prov. 19:11). "Ciudad abierta y sin murallas es el hombre sin dominio de sí" (Prov. 25:28). "Si soplas a una brasa, se enciende; si escupes sobre ella, se apaga; ambas cosas salen de tu boca" (Eclo. 28:12). Ver también: Prov. 17:27; 19:19.

Laboriosidad, pereza: "La pereza produce modorra, el holgazán pasará hambre" (Prov. 19:15). Ver también Prov. 6:6-11; 24:30-34; Eclo. 40:1.

Mujer virtuosa: Prov. 21:9; 31:10-31.

Moderación: "Más vale poco con temor del Señor, que un gran tesoro con preocupación. Más vale ración de verduras con amor, que carne de vaca con rencor" (Prov. 15:16-17). Ver también Eclo. 31:19; 37:30-31.

La oración: "Cuando lleves un asunto ante Dios;, no te precipites en hablar ni se acelere tu corazón porque Dios está en el cielo y tú sobre la tierra. Procura no hablar mucho, pues con las muchas ocupaciones viene el sueño, y con la abundancia de palabras el consejo del necio" (Ecl. 5:1-2). "Antes de prometer algo a Dios, piénsalo bien, no seas como hombre que tienta al Señor" (Eclo. 18:23). "La oración del humilde atraviesa las nubes y no para hasta alcanzar su destino" (Eclo. 35:17).

Paciencia, dificultades: "Hijo mío, no rechaces la instrucción del Señor ni te enojes por su corrección, pues el Señor corrige a quien ama, como un padre a su hijo predilecto" (Prov. 3:11-12).

"Más vale ser paciente que valiente, más vale dominarse que conquistar ciudades" (Prov. 16:32). "Mejor es la tristeza que la risa, pues la seriedad hace bien al corazón" (Ecl. 7:3).

"Hijo, si te acercas a servir al Señor, prepárate para la prueba; ... Porque en el fuego se prueba el oro, y los que agradan a Dios en el horno de la humillación" (Eclo. 2:1-5). "Abandonémonos en brazos del Señor, y no en brazos de los hombres, porque su misericordia es como su grandeza " (Eclo. 2:11-18).

Parientes: "Porque la bendición del padre asegura las casas de sus hijos, y la maldición de la madre arranca de raíz sus cimientos" (Eclo. 3:9). "No confíes en que vivan mucho ni pongas tu esperanza en su número, pues más vale uno que mil, y morir sin hijos, que tenerlos impíos (Eclo. 16:3). Ver también: 3:12-13; 33:20-21.

La sabiduría: "El principio de la sabiduría es el temor del Señor; los necios desprecian la sabiduría y la instrucción" (Prov. 1:7). "Si invocas a la inteligencia y llamas a la prudencia, si la buscas como al dinero y la desentierras como un tesoros, entonces comprenderás el temor del Señor y hallarás el conocimiento de Dios. Porque el Señor concede la sabiduría y de su boca brotan el saber y la prudencia. El atesora sensatez para el hombre recto, es escudo para el de conducta recta" (Prov. 2:3-16).

"Donde abunda la sabiduría, abunda el sufrimiento, y a más ciencia, más dolor" (Ecl. 1:18). "Reconozco que la sabiduría aventaja a la necedad, como la luz a la oscuridad" (Ecl. 2:13). "¿Quién como el Sabio? ¿Quién sabe resolver un problema? La sabiduría del hombre ilumina su rostro y transforma la dureza de su semblante" (Ecl. 8:1). "Una mosca muerta echa a perder un frasco de aceite perfumado; un poco de necesidad pesa más que mucha sabiduría y honor" (Ecl.10:1).

"Vale más poca inteligencia y temer a Dios, que mucha prudencia y transgredir la ley" (Eclo. 19:24). Ver también: Prov. 3:13-26; 4:5-9; 15:33; Eclo. 6:18; 6:34; 21:15; 38:24; 39:1-9.

Salud y tratamiento: Eclo. 30:16; 38:1-12.

Los sueños: "Atrapar sombras y perseguir viento, es hacer caso de los sueños" (Eclo. 34:2).

Verbosidad: "Manzana de oro con adornos de plata es la palabra dicha a su tiempo " (Prov. 25:11). "El chismoso hiere como una espada, la lengua de los sabios es medicina" (Prov. 12:18). "Todo esfuerzo tiene recompensa, el mucho hablar lleva a la miseria" (Prov. 14:23). "El necio que calla es tenido por sabio, por inteligente, el que no abre su boca" (Prov. 17:28). "Más se puede esperar de un necio, que de uno que habla sin pensar" (Prov. 29:20).

"¿Has oído algo? Sepúltalo dentro de ti; no temas, no reventarás" (Eclo. 19:10). "Muchos han caído por la espada, pero muchos más han perecido por la lengua" (Eclo. 28:18). "Resume tu discurso, di mucho en pocas palabras; se como quien sabe y al mismo tiempo callar" (Eclo. 32:8). Ver también Prov. 13:3; 4:33; 5:13; 6:5; 8:20; 32:9; 19:11; 20:5; 20:6; 27:16.

Verdad, mentira y lisonja: "Más vale ladrón que mentiroso, aunque uno y otro heredarán la perdición" (Eclo. 20:25). "En boca de pecador no es oportuna la alabanza, porque el Señor no se la ha concedido" (Eclo. 15:9). "Lucha por la verdad hasta la muerte, y el Señor Dios combatirá en tu fervor" (Eclo. 4:28). "Sé firme en tu criterio y sea una tu palabra" (Eclo. 5:10).

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Panfleto Misionero # S24

Copyright (c) 2000 y Publicado por la Iglesia

Ortodoxa Rusa de la Santa Protección

2049 Argyle Ave. Los Angeles, California 90068

Editor: Obispo Alejandro (Mileant).

(biblia4_s.doc, 06-10-2000).